martes, 14 de junio de 2011

Esperanza, ¿adónde nos llevas?

Hace unos días las autoridades educativas de la Comunidad de Madrid pasaron las pruebas de nivel (un "invento" particular de esta comunidad) a los alumnos de 3º de la E.S.O., como viene siendo habitual desde el curso 2007-08.

El titular de EL PAÍS de ayer, una vez conocidos los resultados, decía "los alumnos de ESO sacan la peor nota en Matemáticas".

El dato es que la media obtenida en la prueba de Matemáticas, es de ¡¡¡2.59!!! sobre una escala de 0 a 10. Un dato verdaderamente aterrador. ¿Qué pasa?, nos podemos preguntar. ¿Tenemos unos alumnos extremadamente torpes en esta materia, incapaces de resolver los problemas que les plantean? o ¿tenemos un profesorado mal preparado que hace que los resultados sean lamentables?, o incluso, por qué no, ¿se cumplen ambas premisas a la vez?

¿Y cuál debe ser la reacción de los alumnos que han estado trabajando todo el curso la mayoría), haciendo lo que se les manda, esforzándose por aprender? Y ya no digamos de los padres, que dejan a sus hijos en nuestras manos con el convencimiento de que es lo mejor que pueden y deben hacer, suponga el sacrificio que suponga.  ¿No tienen razones más que suficientes para "asaltar los palacios de invierno"?

Si todo esto fuera verdad, si el desastre fuera tan tremendo como nos lo pintan --que por suerte no lo es, como podremos ver--, tendríamos un gravísimo problema en nuestro país.

¿Qué es lo que pasa realmente? Pues algo tan sencillo como que esas pruebas de nivel están hechas con los piés. Las pruebas de nivel que elabora cada año la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid no respetan los criterios de objetividad, fiabilidad y adecuación a lo que se quiere medir, exigibles a cualquier prueba de esas caracteristicas. Son muchas las pruebas internacionales, rigurosas, que se hacen habitualmente, y los expertos en evaluación saben que existen criterios objetivos para su elaboración. Esto es conocido mundialmente, se les ha dicho a los "evaluadores" madrileños desde que en 2008 elaboraron las primeras, y, a pesar de ello, siguen utilizando "criterios" propios, que hacen que las pruebas no tengan ninguna fiabilidad.

Este año hemos tenido una manifestación meridiana del desastre: la media de esta misma prueba de matemáticas el año pasado fue de 4,95. Alguien que conozca el mundo de la educación sabe que no es posible, más que si la prueba está mal hecha, que se baje ¡¡¡2,36 puntos!!! de un año al siguiente. Ahora tratan de disculparse diciendo que se ha corregido mal.  Grave error suyo al no establecer el sistema de correción con claridad.  De todas formas, ese no es el problema sino que los criterios de evaluación eran cualquier cosa y no permitían una evaluación objetiva.

A uno ya no le queda más remedio que preguntarse por qué se cometen tantos errores, por qué se hacen las cosas tan mal. Y reconociendo que soy bastante mal pensado, todo me lleva a confirmar que el gran objetivo de Esperanza Aguirre es cargarse la escuela pública, convirtiéndola en una enseñanza de asistencia social, en una guardería de jóvenes sin futuro.

En ese camino va, lo mismo que la sanidad. No deberíamos permitirlo.

Muchas gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario