viernes, 14 de febrero de 2014

Maridaje sonoro

 El martes tuve la suerte de asistir, gracias a un buen amigo, a un espectáculo en la Sala Negra de los teatros del Canal: “Maridaje Sonoro”. Maridaje suena a vinos y de eso se trataba —una cata de vinos organizada po las Bodegas Santa Cecilia—, y si era sonoro quiere decir que la música estaba presente, en este caso a través del cuarteto Diapente.

 Probamos cuatro excelentes vinos —un blanco y tres tintos— y escuchamos cuatro piezas musicales de María Teresa Prieto, Mozart, Shostakovich y Dvorak. Cada cosa por separado.  Los vinos y la música eran excelentes, pero, juntos y a la vez, fueron un autentico espectáculo sensorial. Todos los sentidos actuando y disfrutando.

 Tener una copa de vino en la mano, tocarla, acariciarla y moverla para observar cómo el vino se desliza y se mueve por la copa, descubrir los matices de su color y su textura; llevártelo a la nariz para captar los olores que desprende —a frutas, a flores, a especias, a maderas… Tengo que reconocer que siempre que voy a una cata de vinos me quedo asombrado de la capacidad de los buenos enólogos —de nariz fina y educada— de captar olores que mi pobre nariz no llega ni a vislumbrar. Para mí es como si estuviera en un espectáculo de magia que me deja admirado, pero que soy incapaz de comprender.Si a todas estas sensaciones unimos el escuchar una música apropiada, elegida especialmente por el Maestro José Ramón Encinar para cada vino, el disfrute sensorial es completo,

No puedo dejar de anotar los vinos que catamos: un blanco “de hielo Gramona”, un Rioja Alta 904, añada 2001, un Pesquera Reserva de 2003 y un Priorato Terrases de 2011. Todos espléndidos. Gracias a las Bodegas Santa Cecilia por su generosidad, y especialmente a Maite Santa Cecilia, su propietaria y excelente comunicadora; gracias a José Ramón Encinar y al cuarteto Diapente; gracias a los Teatros del Canal; y gracias sobre todo a mi amigo que me llevó a disfrutar esa tarde.

 En el mismo momento de la cata se jugaba el derbi futbolístico entre Real Madrid y Atlético. La Sala Negra no se llenó.

Muchas gracias.

martes, 11 de febrero de 2014

El ministro ausente


Asistimos ayer por primera vez a una Gala de los premios Goya sin presencia del ministro de Cultura. Si uno viviese en un país democrático de “los de toda la vida”, pensaría que el ministro Wert estaba gravemente enfermo, casi a punto de morirse, diría yo.

Pero no, no le deseo yo ningún mal a nuestro ministro, simplemente había decidido no ir, para lo cual se había montado unos días antes –conociendo ya sobradamente la fecha de los Goya-- una cita con su homólogo de Universidades del Reino Unido.  Pero no se equivoquen los lectores, no tenemos ningún asunto de extrema urgencia con el Reino Unido sobre universidades; más bien nuestra relación es bastante escasa.

Las razones de su ausencia son muy simples: no le interesa la cultura, mucho menos el cine, y no tenía ganas de oír criticas --y a lo mejor algún abucheo-- de ese mundo, que califica como el de la “ceja”.

Ya estamos a lunes, la Gala ha pasado y nadie del gobierno ni del Partido Popular ha hecho el más mínimo comentario sobre una actitud tan irresponsable, frívola y autoritaria. Bueno sí, el payaso de Vicente Martínez Pujalte, diputado popular, ha salido en su defensa diciendo que él habría hecho lo mismo, pues no suele ir a sitios donde no le acogen bien.

El problema es que si uno tiene la responsabilidad del ministerio de Cultura y de Educación, y los actores, el cine, los autores, los profesores…. no le reciben bien, adonde no tiene que ir es a su ministerio. Eso sería lo democrático: que dimitiera y se fuera a su casa.

Sinceramente no creo que falte mucho para que se esto ocurra. De hecho, creo que esta actitud de Wert es una manifestación clara, además de su prepotencia, de que está con un pié fuera del ministerio y por eso le importa un comino lo que pase o digan de él.

Un poco más de vergüenza, Ministro. Y de dignidad. Y de respeto a esos dos mil asistentes a la Gala que estaban allí para defender una industria de nuestro país: la del cine. Y si alguno hacía algún comentario no agradable sobre su persona o su gestión, pues a tragárselo. Tragar sapos forma parte de casi todos los trabajos y mucho más del suyo, que es un servicio público.

Por cierto, ¿sabe usted lo que es un servicio público?

Muchas gracias.

martes, 4 de febrero de 2014

"El Partido Popular o la nada"

Con esta rotunda frase definía la situación política en España la secretaria general del Partido Popular, Dolores de Cospedal, en la convención de su partido, que ha tenido lugar este fin de semana en Valladolid. La verdad es que es un buen titular de periódico, que supongo que es lo que buscaba.


Estando en total desacuerdo con el fondo de la frase, tengo que reconocer que me ha hecho pensar y creo que puede valer la pena desgranar algunos de estos pensamientos.


Si tengo que elegir entre el Partido Popular y la nada, mi elección es clara: ¡viva la nada! Ya en la Biblia, nada menos, se describe que Dios creó el mundo partiendo de la nada; si el mundo surgió de allí imagínense la cantidad de otras cosas que se pueden crear.


Además, que yo sepa, de la nada no pueden salir los recortes a que este gobierno nos tiene acostumbrados, ni esas bajadas de sueldos generalizadas, ni las leyes reaccionarias como la del aborto o la llamada de Seguridad Ciudadana,


La nada no es el caos, como pretende hacernos creer la señora del "diferido". El caos, la destrucción de este país, lo representa cada día el Partido Popular. A los ciudadanos no nos molestaría que no pasara nada, es decir que no aumentara el paro, que siguiéramos teniendo el mismo sistema de bienestar social y no estuvieran tratando de destruirlo continuamente, que nuestros salarios no bajasen. Que no pase nada: eso es precisamente lo que queremos.


Para que lo entienda mejor, señora de Cospedal, a usted, que tan dada es a las procesiones y a las mantillas, le diré "Virgensita, que me quede como estoy".


Muchas gracias.