jueves, 14 de abril de 2016

¿Queremos un gobierno de Rajoy?

Terminaba ayer mi entrada planteando por qué Pablo Iglesias no había preguntado a sus inscritos, entre los que me incluyo: "¿queremos un gobierno de Rajoy?". Ante las dudas que han suscitado mis argumentos en alguno de mis lectores, vuelvo sobre el tema.

Conviene recordar que las elecciones se celebraron el 20 de diciembre, después de cuatro años de gobierno del Partido Popular, que han aumentando significativamente las dificultades de la ciudadanía más desfavorecida del país: ha aumentado el nivel de pobreza, los salarios han bajado y los pocos empleos que se han creado son precarios.

Esa situación es la que los electores pretendíamos cambiar: desde la izquierda o la extrema izquierda, el independentismo o la derecha más civilizada. Los resultados están ahí y es a los políticos a los que corresponde resolver la situación.

¿Sobre qué deberían discutir? Para mí es claro: sobre la manera de formar un gobierno que saque del poder a Rajoy y desarrolle un proceso de regeneración de la vida pública que permita que los ciudadanos volvamos a confiar en nuestros representantes.

Y eso, ¿desde una política estrictamente de izquierdas?  Bueno, no es ese el asunto principal.  Hay que conseguir el máximo apoyo a un gobierno que pueda llevar a cabo las reformas necesarias.  Con las fuerzas políticas existentes en el Congreso, eso significa un gobierno en el que participen de alguna manera (simplemente apoyándolo en la investidura o participando en su interior) tanto Partido Socialista, como Podemos y Ciudadanos. Y --más importante-- es que se trata de una solución posible. El Partido Socialista reconoce estar de acuerdo con el setenta por ciento de las propuestas realizadas por Podemos. ¿Dónde está el problema?

En el poder, "querido Sancho". Ese es el problema, el reparto de sillones. Para mi la Presidencia, para mi la Vicepresidencia, yo quiero unos ministerios.... Y esa es la razón por la que los ciudadanos debemos exigir que los políticos hagan su trabajo, que lleguen a un acuerdo. Por eso debemos amenazarles con la posibilidad de no votarlos si no lo consiguen.

Es ahora y no dentro de unos meses cuando se puede echar del gobierno a Rajoy, a sus políticas y a su corrupción. Probablemente los acuerdos a los que se lleguen no sean los óptimos y no cumplan con las esperanzas que teníamos de "asaltar los cielos", pero sin ninguna duda serán mejores que dejar que Rajoy siga gobernando.

La celebración de nuevas elecciones no aportará nada nuevo, quizás una importante abstención y un mayor porcentaje de votos al Partido Popular que les permita formar gobierno con el apoyo de Ciudadanos. ¿Es eso lo que queremos?

Pablo, es probable que unas nuevas elecciones te den un porcentaje mayor de votos -- no estoy nada seguro, sino más bien de lo contrario--, pero nunca serán los suficientes para "asaltar los cielos", y sí para que gobierne el PP. ¿Es eso lo que quieres?

¿Por qué no hablamos de estos temas en las comunicaciones que nos mandas a los inscritos? ¿Es que solamente estamos capacitados para opinar sobre si queremos el pacto de Ciudadanos con el PSOE, que está abierto a cambios, o ese pacto de la izquierda que no sabemos muy bien en que consiste porque no existe?

Hay que ser serios y asumir lo que las urnas han decidido; se trata de la voluntad de los ciudadanos, y está por encima de personalismos, políticas de partido o ansias de poder.

Muchas gracias.







martes, 12 de abril de 2016

Si vuelve a haber elecciones, ¡no votar!

El pasado 20 de diciembre votamos los españoles. El resultado se puede leer, y de hecho se está leyendo, de muchas maneras, pero hay un dato incontestable: más del 70 por 100 de la población votó en contra de la política de Rajoy y el Partido Popular; dicho de otro modo, votó porque se produjera un cambio de gobierno y de políticas.

Una vez que los ciudadanos hicimos nuestro trabajo, que es votar, llegó el momento de que los políticos elegidos hicieran el suyo. Han pasado ya casi cuatro meses y el trabajo no se ha hecho. No tenemos gobierno del cambio y, lo que es peor, seguimos teniendo gobierno de Rajoy.

Tres son los partidos que debían negociar ese gobierno: Partido Socialista, Ciudadanos y Podemos. Hemos visto esfuerzos y negociación por parte de los dos primeros --han llegado a un acuerdo político--, pero no hemos visto más que marketing en el lado de Podemos.

Somos muchos los ciudadanos que pensamos que la situación, verdaderamente angustiosa para muchas familias, exige un esfuerzo extraordinario por parte de los políticos para que se pongan de acuerdo. No se trata de una tarea imposible; mucho más difícil fue la negociación de la Constitución, por ejemplo, o algunos gobiernos de coalición que vemos frecuentemente en países europeos de nuestro entorno.

¿Por qué no se ponen de acuerdo nuestros políticos? Podríamos enumerar muchas razones, que al menos a mí se me ocurren (una de ellas, y no banal, los egos y el aprecio por el ejercicio del poder), pero no es eso lo importante. Lo importante, lo esencial es que tienen la obligación de pactar, de ponerse de acuerdo y formar un gobierno de cambio.

Si no son capaces que se dediquen a otra cosa y no se rían de la ciudadanía. Parece como si fuéramos los ciudadanos los que nos hemos equivocado al votar; son ellos los que no están a la altura de sus obligaciones.

Y por si acaso algún listillo (que los hay) esté jugando a la estrategia de ir a nuevas elecciones porque sus "estudios de mercado" le dicen que ganaría más votos, deberíamos dejar claro que si hay nuevas elecciones los ciudadanos progresistas no vamos a votar. Propongo que lancemos, cada uno en lo que pueda, una campaña bajo el lema "Si hay nuevas elecciones no vayas a votar".

Sí, ya sé que me va a decir alguno que eso beneficia al Partido Popular. De momento ya le han beneficiado con cinco meses más de gobierno (y encima sin ningún tipo de control del Congreso) y si hay nuevas elecciones contará con otros cinco meses más.

Que los que juegan a boicotear la formación de un gobierno del cambio sepan que de momento han proporcionado cinco meses más de gobierno de Rajoy, que si van a nuevas elecciones ya serán diez, y la seguridad de un gobierno de derechas para otros cuatro años.

Pablo, ¿por qué no nos preguntas a los que estamos inscritos en Podemos si queremos un gobierno de Rajoy otros cinco meses y seguramente cuatro años más? Creo, sinceramente, que ésta es la pregunta necesaria y la respuesta sería obviamente abrumadora.

Muchas gracias.


lunes, 29 de febrero de 2016

Pablo, toma nota

Un 51 por cien de la militancia socialista ha votado el acuerdo con Ciudadanos y el 80 por cien lo ha hecho a favor. Creo que es un hecho que merece reflexión y del que se deben extraer algunas conclusiones.

En primer lugar felicitar a los militantes por su responsabilidad ante la difícil situación por la que atraviesa nuestro país. Que el 51 por cien haya participado en una votación que no era vinculante, aunque sí importante, merece respeto y admiración. Ha habido votaciones autonómicas donde la participación no ha sido muy superior.

No olvidemos que se ha insistido mucho en que la pregunta no era muy concreta, y es cierto, en parte porque no estaba claro qué pactos sería capaz de conseguir el PSOE.  Pero nadie puede dudar de que en el momento de la votación no había más que un pacto sobre la mesa --el de Ciudadanos-- y eso era más que conocido por toda la militancia.

Visto el resultado no está de más recordar las insistentes palabras de Pablo Iglesias en el sentido de que los "votantes socialistas no entenderían nunca ese pacto con la derecha".  Bueno, de momento, los militantes no solo lo entienden sino que lo apoyan ampliamente, y me temo que los votantes también.

En segundo lugar cabría preguntar a Pablo Iglesias por qué no ofrece a sus "inscritos, ya que no militantes" la posibilidad de manifestar si están de acuerdo con su decisión de romper las negociaciones con Pedro Sánchez. A lo mejor se llevaba una sorpresa.

Una tercera reflexión tiene que ver con el procedimiento: que sean las bases de un partido las que decidan sobre un acuerdo político logrado por sus dirigentes. Eso es nueva política aunque a Pablo no le guste y piense que solo es política nueva lo que él protagoniza. Es cierto que la nueva política tiene que reflejarse en más aspectos, sobre todo en su acercamiento y solución de los problemas de los ciudadanos. Todo se andará, pues eso solo se puede hacer desde el gobierno.

Sigamos reflexionando. "No solo hay que echar a Rajoy sino a sus políticas", dice Pablo Iglesias para criticar el pacto con Ciudadanos; dicho en román paladín, la política que encierra el pacto PSOE-Ciudadanos es la misma que la del PP.  ¡Y el 80 por cien de los militantes socialistas la apoyan!  ¡Qué falta de respeto a la militancia! ¡Qué arrogancia estúpida la de Pablo Iglesias!

Por último, creo que Pedro Sánchez se ha ganado el beneficio de la duda como dirigente político. Le ha echado valor, ha sido capaz de negociar y, en consecuencia, ceder sin olvidarse de lo esencial; ha confiado en sus militantes. Está demostrando que es un dirigente político que se merece respeto y que actúa de forma renovada, dejando de lado los vicios de la vieja política.

Pablo te toca mover ficha y volver a la negociación con el PSOE. Olvídate de vicepresidencias y control del CNI, piensa en lo que necesitan los ciudadanos y comprobarás que en el pacto PSOE-Cs hay posiciones en las que te puedes encontrar cómodo y trata de profundizarlas en un sentido progresista y de izquierdas. Los ciudadanos te lo agradeceremos.

Muchas gracias.

















jueves, 25 de febrero de 2016

La espantada de Pablo Iglesias

En mi entrada de ayer me preguntaba como respondería Pablo Iglesias al pacto del PSOE con Ciudadanos. En unas horas me despejó la duda: dando la espantada, abandonando la negociación a cuatro que había iniciado dos días antes.

Curioso comportamiento: sabía que el PSOE estaba negociando con Ciudadanos y que esa negociación estaba a falta de unos pocos flecos; ¿qué´esperaba? ¿que su aceptación de dialogar con el PSOE motivara el que los socialistas abandonaran una negociación seria que habían mantenido durante esas dos semanas, buscando acuerdos, mientras ellos se negaban a hacerlo?

Los ciudadanos que casualmente veíamos anoche el telediario de Pedro Piqueras en Telecinco pudimos ver y oír a un Iglesias muy cabreado, en el más puro estilo leninista (y de eso, perdonarme, yo sé bastante), justificando el abandono de la negociación en que el PSOE le había engañado y había preferido irse con la derecha. A las preguntas de Piqueras sobre aspectos del acuerdo --la mayoría-- que podían ser asumidos por Podemos, contestaba con exabruptos y criticas a Sánchez.

También me llamó mucho la atención, y lo quiero señalar porque me causó una gran decepción, la rueda de prensa de Alberto Garzón anunciando la ruptura de las negociaciones. Hasta ese momento Garzón siempre aparecia con la otra diputada de Izquierda Plural. Ayer, detrás de Garzón, estaban Julio Anguita y Felipe Alcaraz. No me lo podía creer, La caverna en pleno, ¿por qué, Alberto?

Hay razones para entender el "cabreo" de Iglesias, pero son razones que nada tienen que ver con la ideología. Su planteamiento siempre fue el mismo: la diferencia de votos entre PSOE y Podemos no llegó a 400.000 votos, es decir, "somos iguales".  Y como iguales insistía en que se debían repartir el pastel, o sea, el poder,  "Tú, Pedro te conviertes en presidente (fíjate en lo generoso que soy) y yo me resigno a ser vicepresidente pero con algunos poderes (el CNI, la judicatura...)."

Ese esquema se ha roto con el pacto entre PSOE y Ciudadanos.  Con nueve millones de votos, casi dos millones más que el PP, Podemos ya no se puede quedar con la mitad del pastel.  Así que ahora lo que tiene que hacer es negociar sobre en qué se ponen de acuerdo en beneficio de la ciudadanía, y eso parece que a Pablo Iglesias no le interesa. Prefiere acusar al PSOE de unirse a la derecha --precisamente él que había abolido los conceptos de izquierda y derecha en su lenguaje. Las personas de izquierda no nos hemos olvidado de los esfuerzos realizados por Iglesias para dejar claro que la dicotomía derecha-izquierda no respondía a la realidad española. Había que acabar con la casta, ese era el objetivo. Parece que la casta ya ha desaparecido y volvemos a derecha-izquierda.

Por último, un razonamiento aritmético, de esos que tanto gustan ahora. Es verdad que los 131 escaños del pacto no son suficientes para la investidura, como tampoco lo son los 161 del posible pacto PSOE-Podemos-Izquierda Unida y mucho menos los 123 del PP. Entonces ¿de que estamos hablando?

Muchas gracias.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Los políticos y las matemáticas

Últimamente estamos observando, en relación con los pactos para la investidura, una gran afición de los políticos por la aritmética. Yo, que soy matemático de profesión, me siento muy halagado por ese interés, aunque tengo que reconocer que como ciudadano no lo comparto.

Hemos visto que el PSOE y Ciudadanos han llegado a un acuerdo programático (de hecho cuando escribo estas líneas aún no se ha hecho público) e inmediatamente han salido las criticas de que son solo 131 votos y, por tanto, no permite la investidura. Aritmética pura.

Nos quieren hacer creer que lo importante no es negociar políticamente, es decir, hacer política sino sumar , que obviamente es mucho más fácil.

La situación creada por los resultados del 20 D, exige de los partidos que negocien no solo para una investidura o para formar gobierno sino también -y sobre todo- para sacar adelante muchas de las necesidades que la ciudadanía tiene y que los políticos deben resolver.

La falta de costumbre de tener que enfrentarnos con situaciones de pluralidad como la generada por el 20 D nos lleva a no entender nada. Claro, antes todo era mas fácil: el partido que ganaba las elecciones -como solo había dos que podían  gobernar- gobernaba (con mayoría absoluta o en minoría, pero gobernaba). Esto es lo que Rajoy no entiende que ha cambiado.

Eso se acabó y ahora hay que hacer política. Hay que entenderse con los diferentes. Mucho mas difícil fueron las negociaciones durante la transición: ¿quien podía imaginar previamente que el energúmeno Fraga se pondría de acuerdo con Carrillo? Y, sin embargo, ocurrió.

¿Que hace Pedro Sánchez pactando con Ciudadanos, la derecha, se preguntan algunos? Y yo me pregunto, ¿por qué no? Tendremos que analizar qué es lo que han pactado. Eso es lo importante.
Pablo Iglesias, airado como corresponde a su estilo, espeta "eso es un pacto de la derecha". Pero bueno, Pablo, no habíamos quedado que ya no había derecha e izquierda sino casta y pueblo. ¿O es que desde que estáis vosotros ya ha desaparecido la casta?

El pacto con Ciudadanos no le impide al PSOE seguir discutiendo con Podemos, Izquierda Unida y Compromis (por cierto, estos dos grupos ya tienen un pacto casi decidido con el PSOE). Habrá que ver cómo responde el Sr Iglesias en esa negociación.

En mi opinión no tiene más que dos opciones:
- Decir no al pacto de izquierdas y hacer pinza con Rajoy para que no forme gobierno Sánchez. Algo que ya vimos en la etapa de Aznar y Anguita. Tendrá que responder ante sus votantes.
- Bajarse del burro, de su afán protagonista, de sus vicepresidencias y control de todo porque el es el único puro y pactar con el PSOE un programa aceptable para ambas partes, con cesiones mutuas.

Según lo que haga la historia, es decir, los ciudadanos le juzgarán.

Muchas gracias

viernes, 19 de febrero de 2016

Mariano Rajoy y Don Tancredo

Ayer, en el Consejo Europeo, al avispado Sr. Rajoy le grabaron -sin que se diera cuenta- la conversación con algunos dirigentes europeos en la que les decía que habría elecciones en España el 6 de junio. Como es su costumbre no informó directamente a los españoles sino que nos tuvimos que enterar de manera colateral.

El objetivo de nuevas elecciones, planteado con claridad, explica el extraño comportamiento de Rajoy desde el 20 de diciembre. Yo lo resumiría de la siguiente manera:

  • Rajoy, como hombre previsible que es, tenía organizada su vida como presidente del gobierno para ocho años; había hecho un buen trabajo, "España iba bien" que diría Aznar, y nunca un  presidente había perdido las elecciones del segundo mandato. Le tocaban los ocho años. Después de esos ocho años de gobierno, se decía a si mismo, ya pensaría en que empresa colocarse para hacerse rico.
  • Sin embargo, las elecciones del 20-D le dejaron un sabor muy amargo. Las ganó con claridad, pero no podía formar gobierno. ¿Cómo me ha podido ocurrir a mi  esto? pensaba. La contradicción entre los ochos años de presidente que ya tenía organizados y la dificultad de ponerlo en marcha le tenía paralizado.
  • Así, hasta que descubrió como resolver la contradicción: sino puedo ser presidente real, lo seré en funciones. De momento ya va a ganar seis meses. Solamente le quedan otros tres años pensaba, pero eso es fácil de resolver : basta con que haya nuevamente elecciones cinco veces mas. Y ese es su plan. ¿Lo logrará? Mientras tanto, él como Don Tancredo ni se mueve ni se inmuta, que se muevan los otros.

Rajoy sabe perfectamente que unas nuevas elecciones no van a cambiar nada esencial en el panorama político y que, él probablemente las volverá a ganar ( con menos votos) y seguirá sin poder gobernar.
En cambio, con este juego que se ha inventado, sigue siendo presidente en funciones de seis meses en seis meses.

¿Y los ciudadanos? Bueno, ya nos han contado en repetidas ocasiones que el período más largo sin gobierno se produjo en Bélgica y coincidió con su etapa de mayor crecimiento económico. Así que no se preocupen, incluso a lo mejor nos viene bien.

Y mientras tanto podemos seguir divirtiéndonos con las "propuestas" de Pablo Iglesias "es lógico que si yo voy a ser su vicepresidente estemos mas veces juntos, nos vean paseando o tomándonos un café". Claro que sí, Pablo. Aunque ya sabes lo que dice Cristiano Ronaldo, que "lo importante no es ser amiguitos, cenar en casa juntos, sino jugar bien el campo".

Muchas gracias.

lunes, 15 de febrero de 2016

Esperanza dimite, ¿de qué?

Esperanza Aguirre, con la parafernalia que caracterizan todos sus presencias públicas, informó --ayer domingo a las dos y media de la tarde-- de que dimitía de su puesto como presidenta del Partido Popular de Madrid.  Asumía de esta manera la responsabilidad política ante los graves hechos que podían deducirse de la presencia de la Guardia Civil en la sede de su partido.  En la misma comparecencia contaba que se lo había comunicado a Rajoy y que éste le había contestado "lo entiendo".

¿Qué es lo que entiende el Sr. Rajoy?, me pregunto yo. ¿Que ante la gravedad de la corrupción que asola al Partido Popular en Madrid lo correcto es asumir responsabilidades y dimitir? No parece que el mensaje de Rajoy vaya en esa dirección. Si así fuera debería haberlo hecho él hace mucho tiempo, pues esa corrupción está incrustada en el PP en su conjunto desde hace años.

Más bien el "entendimiento" parece ser que va por otra dirección: Esperanza ha dimitido de algo inexistente puesto que ya estaba decidido cesarla y nombrar a una gestora en el Partido Popular de Madrid, lo mismo que se va a hacer en Valencia.

Es decir, Esperanza no ha dimitido, ni puede colgarse la medalla de "asumir responsabilidades políticas"; simplemente se ha adelantado --con su habilidad acostumbrada-- a que la cesasen, bien de forma inmediata o en el congreso del partido que va a celebrarse próximamente.

¿Cuál es, pues, su mérito? El de siempre: el oportunismo y la desvergüenza como forma de vida. Si tuviera la más mínima vergüenza política tendría que haber dimitido de verdad hace varios años. Sin embargo, los madrileños tendremos que seguir aguantándola como portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Madrid, y tendremos que seguir oyendo las barbaridades que dice cada día de la alcaldesa Manuela Carmena y de su equipo.

Pero, aunque Esperanza se resista, forma parte de ese grupo de políticos "zombis", que ya están muertos, amortizados aunque sigan rebelándose a su suerte. Los ciudadanos los hemos "matado" con nuestro voto por el cambio.  Aguirre, lo mismo que Rajoy,  no tienen futuro aunque sus sombras sigan presentes en nuestras vidas. Es cuestión de tiempo, de poco tiempo.

Muchas gracias.