miércoles, 9 de diciembre de 2015

El río Mekong y la ruta del opio

Abandonamos temprano Chiang Rai para dirigirnos al poblado de las mujeres jirafa, en la frontera con Myanmar. Se trata de las "padaung", parte de la tribu Karen, una de las minorías étnicas de Myanmar compuesta de 7.000 miembros y perteneciente al estado Shan.  Durante la década de los 90, como consecuencia de los conflictos militares en Myanmar, una parte emigró a Tailandia donde se convirtió en un espectáculo turístico.

Las mujeres, desde los cinco años, llevan unos anillos de latón alrededor del cuello.  Esto produce la sensación óptica de alargar el cuello, aunque lo que en realidad hacen es presionar la clavícula hacia abajo debido al peso.

Conforme recorría el poblado me fue invadiendo la indignación.  Estas niñas, con el cuello lleno de anillos y trabajando sin parar, se han convertido en un bochornoso espectáculo. Al salir del poblado me encontré con un grupo de tres chicas, creo que australianas, que se negaban a entrar y formar parte del circo. Debería haber hecho yo lo mismo.

De allí nos fuimos a Mae Sai Town, el punto más septentrional de Tailandia, frontera con Myanmar. Allí recorrimos un mercado local, sorprendente tanto por su colorido y diversidad como por los productos, muchos de ellos desconocidos para mi, que ofrecían. A lo largo del viaje vimos muchos mercados (siempre una referencia obligada al visitar cualquier país), cada uno de ellos diferente del anterior y todos interesantes. Los pueblos predominantemente agrícolas, como lo son los que he visitado, centran su vida en los mercados, donde acuden a vender lo que producen y a comprar, si es que pueden, lo que van a necesitar.


Continuamos el camino hacia el llamado "Golden Triangle", el triángulo dorado, centro de la ruta del opio, y frontera de Laos, Myanmar y Tailandia. El río Mekong, por el que dimos un maravilloso paseo, hace de frontera entre los tres países. Hicimos una parada en Laos, lo que nos permitió conocer, aunque fuera muy brevemente, este país. Conocerlo, como casi siempre, a través de un mercado local situado en la misma orilla del río.

A continuación visitamos un interesante museo del opio.  En el se relataba la historia del origen del opio en estas tierras, de como fue traído por los ingleses y se convirtió posteriormente en motivo de turismo, de guerras y conflictos sangrientos. Las ganancias que se producían con su comercio dio lugar a la conocida ruta del opio que comenzaba en este lugar.  En el museo estaban expuestas las diferentes tipos de pipas utilizadas para fumarlo o los variados medios de transporte imaginados para su ocultación a los gendarmes.

El paseo en barco por el Mekong nos dio la tranquilidad para finalizar otro día duro de turismo.







martes, 8 de diciembre de 2015

Ayutthaya, ciudad imperial

Salimos temprano para Ayutthaya, a 76 kilómetros al norte de Bangkok.

Ayutthaya fue una de las ciudades más prósperas de Indochina y actualmente sus ruinas están consideradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Aunque las estructuras originales datan del siglo XVII, la mayoría de ellas fueron destruidas y reconstruidas por el rey Rama V en el siglo XIX. Se trataba de su residencia de verano y un paseo por el lugar nos confirma su belleza y excelente elección.

Resulta curiosa la mezcla de estilos que se observan en los diferentes palacios. Uno de ellos, el Wehat Chamroon, es de estilo chino -construido enteramente con materiales traídos de China- mientras otro lo podíamos encontrar en cualquiera de las ciudades italianas.La mezcla se completa con otro palacio de típico estilo tailandés. Lo que se refleja, paseando por tan majestuoso lugar, es el poderío de las dinastías reales en este país. 

Después de disfrutar de la belleza del paisaje, de los extraordinarios palacios, de los estanques llenos de flores de loto y de la tranquilidad del lugar,  los reyes europeos, incluso los más absolutistas, me parecen meros aprendices frente a la grandeza y el lujo de estas dinastías asiáticas.

Visitamos el Wat Phra Si Sanphet, el templo más importante de Ayutthaya. Estaba lleno de fieles. Todos arrodillados y besando el suelo; en su mayoría hombres. Un monje en un lateral salmodiaba versos mientras el resto agachaba la cabeza. En un momento dado, todos se fueron cubriendo con una especie de largas sabanas naranja, mientras seguían rezando.

 El carácter religioso del pueblo tailandés es otra de las sorpresas que nos ha proporcionado el viaje. Hemos visitado muchos templos y pagodas (aún sigo sin saber bien la diferencia entre uno y otro, aunque me consta que existe); y, en todos ellos hemos visto a gente corriente rezando, presentando ofrendas, quemando incienso y entregando dinero.

Parece, visto muy desde fuera, una religión tranquila, basada en la búsqueda de la felicidad terrenal y promotora de buenas obras y acciones que se pueden recompensar.
A lo largo del viaje comprobaremos que, como todas las religiones, ha sido la disculpa para conseguir poder y machacar al contrario. Hinduístas y budistas han guerreado durante siglos en esta zona del mundo.

Terminamos nuestro día volviendo al aeropuerto de Bangkok para coger un vuelo hacia nuestro próximo destino: Chiang Rai.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Adeu Catalunya, welcome Tailand

El pasado 13 de noviembre salí de vacaciones, como ya os anunciaba, con destino a Tailandia, Vietnam y Camboya.

El "no tranquilo" de la CUP a Mas y los juegos de salón protagonizados por los independentistas catalanes habían colmado mi paciencia en los últimos días. La boina que recubría la ciudad animaba mis deseos de salir corriendo de aquí.

Contaminación atmosférica y contaminación política me confirmaban que, sin saberlo previamente, había elegido unas fechas apropiadas para ausentarme una temporada de este "maravilloso" país.

La primera etapa del viaje fue Doha. Conocí su lujoso aeropuerto por el que deambulaba mucho burka negro y entreví, tamizada por el polvo del desierto, una ciudad de rascacielos, semejante a esas ciudades de ciencia ficción que podríamos ver en una película de Spielberg.

Después de siete horas de vuelo y un breve descanso, volví a coger otro avión que me llevaba a Bangkok. Un avión especialmente moderno, enorme - con más de 80 filas- y más cómodo de lo habitual. Otras siete horas de vuelo, que dan para mucho: ver películas que no te importa ver por enésima vez, como "El sueño eterno" de Humprey Bogart y Lauren Bacall, cine, música, lectura y algún que otro bocado a lo que nos iban trayendo. Así llegamos a Bangkok.

Otro mundo, otra cultura, otra civilización. Vuelta a la vida en la calle, al ruido, al tráfico descontrolado, a los puestos callejeros, a la gente comiendo en la acera, sentados en sillas minúsculas -apropiadas a su pequeño tamaño-, a la humanidad, a los seres vivos en movimiento.

Nada más llegar y dejar las maletas en el hotel, muy céntrico, nos dimos un paseo en el que comprobamos que habíamos abandonado Catalunya pero no la contaminación. Deambulando sin rumbo, nos encontramos con el río que atraviesa la ciudad y con un servicio de autobús-barco que lo recorre.  Aprovechamos para montarnos.

Fue un paseo espectacular. El sol se fue ocultando y aparecieron las primeras luces que iluminaban el río y los edificios colindantes. El barco cruzaba de un lado a otro parando en las estaciones donde se subía y bajaba la gente. Nosotros decidimos llegar hasta el final del trayecto, donde bajamos para echar un vistazo a la ciudad. La vuelta, para cambiar, la hicimos en taxi, recorriendo el mismo camino por el interior.

Terminamos el día con una estupenda cena tailandesa, no muy picante, en un restaurante popular.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Ocho meses sin escribir

Queridos lectores, más bien amigos: Os he abandonado durante ocho meses. Probablemente os haya hecho un favor al evitaros leer mis disquisiciones.

Lo cierto es que los temas sobre los que solía hacer mis comentarios, especialmente la situación política y la educación, se han vuelto tan vomitivos últimamente que no me animaban a escribir.

Hemos entrado en una fase en que el hartazgo es total y las esperanzas de que cambie no son muchas ni muy estimulantes. Por eso, y también por cierta vaguería congénita mía, os he dejado huérfanos.

¿Qué ha cambiado?, os preguntaréis, con razón. Pues nada, no ha cambiado nada; todo sigue igual de podrido. El que ha cambiado he sido yo que, pasado mañana, me voy a hacer un largo viaje por Tailandia, Vietnam y Camboya, donde estoy seguro que encontraré anécdotas e historias que valdrán la pena compartir.

Esa es la razón de mi vuelta al blog. Contaros mi viaje, historias que espero os saquen de la rutina unos momentos y que os puedan producir incluso alguna sonrisa.

Vale ya de Cataluña, de las manifestaciones grandilocuentes sin significado alguno, de las llamadas a la unidad de España. Ya solo nos falta que nos recuerden lo de "España, una grande y libre".

Yo me voy de aquí unas semanas y espero poder ayudaros, amigos, a que también podáis escaparos de esta algarabía siquiera unos minutos.

¡Viva España! ¡Viva Cataluña! No, por favor. ¡Viva Vietnam o Camboya o las Islas Seychelles! Cualquier sitio donde no tengamos que oír tantos lugares comunes y tantas sandeces.

Muchas gracias. 

jueves, 12 de marzo de 2015

"Las tasas universitarias son muy baratas", Gomendio dixit

Los datos que los expertos manejan coinciden en que las tasas universitarias españolas son las séptimas más caras de Europa. Sin embargo, Monserrat Gomendio, máxima responsable del mundo universitario en nuestro país, no tiene ningún reparo en afirmar que "las tasas universitarias son muy baratas". Obviamente la Sra. Gomendio tiene un concepto de lo barato y lo caro muy diferente al resto de los mortales. Dª Monserrat es rica de familia -muy rica- y todos sabemos que según el poder adquisitivo que cada uno tiene nos parecen mas caras o baratas las cosas que nos apetecería tener o hacer. También es verdad que si se pretende que a la universidad solo vayan los ricos (que, en el fondo ese es el programa del PP) tendremos que reconocer que la Secretaria de Estado de Universidades lleva razón.

Las tasas universitarias no solo son baratas, sino que por serlo la universidad española es insostenible nos anuncia la protagonista de nuestra crónica. Pues tengo que reconocer que también tiene razón. La universidad española, no por lo baratas que son las tasas sino como consecuencia de los recortes propiciados por el gobierno del Partido Popular, está llegando a situaciones muy difíciles y de merma de su calidad, como le pasa al conjunto de la educación a todos los niveles. Preciso: me refiero a la universidad y a la educación pública, pues la privada va viento en popa. No se confundan ustedes.

Para cerrar el círculo argumental la Sra. Gomendio nos informa que la universidad no forma adecuadamente a nuestros jóvenes, "la crisis juega un papel" en que el paro entre los jóvenes haya pasado desde 2008 a 2013 del 24,6% al 53%, pero también se debe a que los estudiantes universitarios "tienen un nivel de competencias muy inferior al de los estudiantes de otros países", O sea el paro juvenil no tiene que ver con que en España tengamos un paro general por encima del 25% y que, como suele pasar en todos los países, el paro juvenil sea aproximadamente el doble. Para que nos entendamos, el paro juvenil no es consecuencia de las políticas del gobierno, sino de que los jóvenes están mal formados. ¿pero no habíamos quedado en que tenemos la generación mejor formada de la historia?

Pero no se preocupen ustedes porque la Sra. Gomendio, según se desprende de su intervención en el Congreso, tiene la solución al problema: subir las tasas y poner en marcha un sistema de créditos para que el que ahora no puede ir a una universidad privada lo pueda hacer y así se forme estupendamente.

En estas manos están nuestras universidades públicas. ¿Cómo no van a ser insostenibles?
Muchas gracias.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Una buena noticia

Andaba ensimismado esta mañana en mis habituales actividades cuando me ha llegado una noticia que, en principio, me he resistido a creer: Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, había cesado o expulsado (en este momento no está claro) a Tomás Gómez, secretario general del PSM. He entrado en Internet y la noticia se confirmaba. Como titulo, esta entrada es "una buena noticia", yo diría que excelente.

Y me explico. Primero, porque confirma la actitud firme de Pedro Sánchez ante el problema de la corrupción. Hay demasiada información que apunta a una posible implicación de Tomás Gómez en el despropósito de la financiación del tranvía de Parla. La justicia, siempre lenta, pero en general implacable, terminará diciéndonos cuánto de verdad hay en las informaciones aparecidas sobre el tema, y eso sin olvidarnos de la posible implicación de su "amigo de la infancia" y compañero de partido y de consistorio, José María Fraile, presunto implicado en la Operación Púnica.

Pero es una buena noticia, sobre todo, porque Tomás Gómez ha llevado al PSM al desastre, tanto de pérdida de militancia como de votantes. El que fue presentado en su día como el alcalde más votado de España y la esperanza blanca del PSOE en Madrid, se ha convertido con el discurrir de los años en una rémora para el crecimiento del partido, al que ha llevado a sus peores resultados electorales.

Ambas razones me confirman que existe un secretario general que sabe oír a la militancia, que está dispuesto a no transigir con la corrupción y que es capaz de rectificar los errores; no nos olvidemos del apoyo de Gómez a Sánchez en las primarias y de la buena sintonía que se decía tenían ambos. Los errores del partido socialista han sido muchos y muy graves en los últimos años, y el único camino para volverse a ganar la confianza de los ciudadanos es corregirlos. Si eso no se hace, la credibilidad del partido seguirá por los suelos.

Esperemos que ahora, un momento difícil para el PSM, no se cometan otros errores, sobre todo a la hora de elegir al candidato para las elecciones autonómicas. En algunos medios se habla de Ángel Gabilondo. Espero que solo sea una cortina de humo. La experiencia del paso de Gabilondo por el Ministerio de Educación fue, en mi opinión, nefasta. No es un hombre que tenga equipo y, al menos entonces, se rodeó de muchos ineptos.

En cualquier caso, gracias, Pedro, por habernos quitado a Tomás de la candidatura a la autonomía madrileña, a quien muchos votantes socialistas no estábamos dispuestos a votar.

Muchas gracias.

sábado, 27 de diciembre de 2014

¿En qué se gasta el dinero la Comunidad de Madrid?

Ayer estuve en el cine y, como es costumbre, me tocó soportar un buen número de anuncios publicitarios antes de disfrutar de la película. Estando en vísperas de Navidad, la lista de anuncios había crecido notablemente, algo que no me extrañó. 

Sí  me sorprendió, en cambio, que de la docena de anuncios que se proyectaron, casi la mitad fuesen de la Comunidad de Madrid. Anuncios que seguían las normas clásicas de la publicidad comercial: tratar de convencernos de lo interesante que es lo que nos ofrecen, exponiendo propiedades del producto que, en la mayoría de los casos,  no son reales.

Comprendo que las empresas, cuyas ventas aumentan notablemente en estas fiestas, se gasten un buen dinero en publicidad, pero la Comunidad de Madrid ¿por qué lo hace? No necesita vendernos nada sino hacer bien lo que es su obligación, su responsabilidad ante los ciudadanos.

No tardé mucho en descubrir sus razones: estamos en año electoral. La Comunidad de Madrid, mejor dicho quien la gobierna, el Partido Popular, también estaba “invirtiendo” no en vender el mucho humo que ha producido estos años, sino en comprar votos, con la salvedad -nada desdeñable- de que el dinero invertido no es del PP sino de los ciudadanos madrileños.


Salí del cine recordando la respuesta que Ignacio González dio a los que solicitaban que se abrieran los comedores escolares estas Navidades en Madrid: no hay malnutrición sino obesidad. Así nos va.

Muchas gracias.